Teorías Ainariales

No hay comentarios:
 Esta mañana me he despertado pensando en todas esas manías que me hacen tan característica y tan fuera de lo común. Esas cosas que si la gente no observa, ni si quiera se da cuenta, pero siguen ahí.

No creo que sea una persona supersticiosa, por lo menos no de la forma típica, tengo un gato negro y cuando veo una escalera suelo pasar por debajo, si, vivo al límite, lo sé. 
Nada de eso, tengo otras cosas que hacen de mí un ser peculiar. En otras entradas ya había comentado algo sobre los números par, y tengo que decir que antes lo llevaba todo al extremo máximo, que incluso se me hacía difícil sobrellevarlo con naturalidad. 

A ver, por donde empezar... a mi me gusta que las cosas estén como están. Y si toco algo, suelo colocarlo del mismo modo que lo he encontrado, simplemente por miedo a que si lo desplazo aunque sea sólo un poco y cambio las cosas, mi cupo de suerte cambia también. En ocasiones me ronda a la cabeza, la teoría de que si "cero" es un estado inicial sin perturbar, y "uno" es el cambio. Dos es la corrección. Y como cero y dos son números par, por una extraña razón atribuyo los números impar a imperfectos. Haciendo así que dos sea la corrección de uno, y del tres el cuatro, y así... cuando era pequeña, me pasaba las horas tocando las cosas mínimo dos veces. Otras veces, estando en clase, si por ejemplo veía que alguien no había borrado bien la pizarra, y quedaba una pizca de tiza visible, hacía lo imposible por levantarme y borrar eso que tanto dañaba a mis ojos, claro está, tocando dos, cuatro, seis veces... y si no lo hacía algo malo sucedería, o cambiaría mi estado de suerte, o cualquier objetivo que tuviera en mente.

Entonces vamos a lo de... "si logro subir el primer rellano de escaleras antes de que se cierre la puerta de la entrada, hoy me llamará". El final de la frase, puede cambiar con cualquier cosa. 
Bien, ese era mi juego diario. Retarme a mi misma, compensándome con un poco de buena suerte. Es por eso que al ver la película francesa "jeux d'enfants" también conocida como; "quiéreme si te atreves", me sentí ampliamente identificada, cuando Julian, el protagonista, salta las baldosas del hospital, diciendo:

" Si salto dos, mamá se curará. Si salto tres volverá a casa para mi cumpleaños. Cuatro a la vez, llegará a casa esta noche curada."

O en esa otra película (también francesa) "Largo domingo de noviazgo", cuando Mathilde corre diciendo: 
"Si llego a la curva antes que el coche, Manech llegará sano y salvo...si llego a la curva...si llego a la curva antes que el coche...si llego a la curva antes que el coche Monech llegará sano y salvo..."
o cuando:
" Si cuento hasta siete y el tren no ha entrado en un túnel o el revisor no viene, Manech esta muerto; uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... "
 y..

"Si garbanzo no entra en la habitación antes de que me llamen a comer, Manech está vivo."
Dejando el tema de las películas, que eso será en otra entrada, porque tengo para rato. 

Otra de mis manías, estaba en la ropa, atribuir mi mala suerte a la ropa que llevo, y era capaz de volver a mi casa para cambiarme. Tanto es así, que tengo una camiseta, que me encanta, pero no me la pongo desde mayo. Precisamente por esa razón, todas las veces que me la he puesto, algo ha pasado, y no bueno precisamente. Y luego está el gran dilema de me lo pongo o no. A veces me han regalado, un anillo, unos pendientes, un collar... el primer problema está en ponérmelo, y que pase la fase de prueba, si no la pasa, me lo quito y dudo que vuelva a ponérmelo. Y el siguiente problema es quitárselo, si ha pasado dicha fase de prueba, y ya forma parte de mi día a día, quitarlo, sería un cambio que podía influir negativamente.

Y así, con muchas otras cosas, tonterías, sí. Pero sin esas tonterías yo no sería quien soy. Además, resulta tan insignificantes que la mayoría de gente ni lo nota.
Pero eso si, el volumen, siempre siempre, número par. 
:)


Ainara.





No hay comentarios:

Publicar un comentario